Solicitamos su permiso para obtener datos estad√≠sticos de su navegaci√≥n en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si contin√ļa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | M√°s informaci√≥n

Aforismo

Críticas cinematográficas y análisis fílmicos
P√≥ster de 'Blade Runner', una pel√≠cula de Ridley Scott basada en la novela de Philip K. Dick '¬ŅSue√Īan los androides con ovejas el√©ctricas?'

Blade Runner, cr√≠tica de la película de Ridley Scott basada en la novela de Philip K. Dick '¬ŅSue√Īan los androides con ovejas el√©ctricas?'

La ciencia ficción ha sido desde sus orígenes un género ligado a la serie B, que se exportó del cómic al cine allá por los años 30. Tim Burton hizo popular la figura de Ed Wood, el paradigma del director mediocre y sin un duro que se las ingeniaba de cualquier manera para crear un película infumable con ínfulas pseudocientíficas. Fue, sin duda, la mejor interpretación de Johnny Depp, que consiguió enternecer al espectador con las cuitas de un realizador que, si bien tenía un talento innato para sacar el máximo partido al escaso presupuesto de que gozaban sus filmes, era del todo inconsciente de las limitaciones de su ingenio.

Georges M√©li√®s, con su √≠nclita 'Viaje a la Luna', fue el precursor del cine de ciencia ficci√≥n.Lo que pocos saben es que, en realidad, la ciencia ficción nació para el celuloide pocos años después de patentarse el cinematógrafo. El pionero en estas lides fue el gran Georges Méliès, un creador único que, cuando los Lumière aún seguían dando a su invento una función meramente documental, él ya era consciente de su increíble potencial. En el año 1902 rodó 'Viaje a la Luna', una explosión de imaginación que retomaba la línea trazada por Julio Verne. Años más tarde dirigiría joyas tales como 'El Melómano' o 'El Reino de las Hadas'. Ningún director –con la única excepción de Kubrick– ha cuidado tanto del resultado final de sus obras como él, que tenía la costumbre de pintar los negativos para dar una pátina de color a elementos tan llamativos como el fuego o el agua.

La robot Mar√≠a en la inolvidable pel√≠cula de Fritz Lang 'Metr√≥polis', una de las m√°s influyentes del g√©nero.En la década de los 20, Fritz Lang alcanzó una de las cumbres de la ciencia ficción con la conspicua 'Metrópolis' (1926), una película cuya influencia a nivel artístico ha llegado hasta nuestros días. El ambiente opresivo de una ciudad con altos edificios y calles angostas, tan connatural al expresionismo, y a pel√≠culas emblem√°ticas del g√©nero como 'El gabinete del Doctor Caligari', de Robert Wiene, o 'Las tres luces', del propio Lang, se tomó prestado en filmes como 'Matrix' o 'Dark City'. La importancia de 'Metrópolis' es tal que hasta el momento tiene el mérito de ser la única película declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Está claro que en esa decisión pesó no poco su mensaje marcadamente marxista y mesiánico.

Unos años más tarde, y antes de embarcarse rumbo a EE.UU. ante el auge del III Reich –Lang rechazó la proposición de Goebbels de convertirse en el director del Instituto de la Cinematografía del Nacionalsocialismo–, el genial director austriaco, en colaboración una vez más con su esposa y guionista Thea von Harbou, dejó para la posteridad otra excelente película: 'La mujer en la Luna' (1929), que es conocida, además de por su valor cinematográfico, por haber sido la fuente de inspiración para la NASA a la hora de hacer la cuenta regresiva en el lanzamiento de las naves espaciales. Estas películas tan megalómanas nunca se habrían realizado sin el respaldo de la UFA Films, la mayor productora por aquel entonces a nivel mundial, y cobijo de todos los cineastas expresionistas curtidos en el Teatro de Berlín de Max Reinhardt.

Con '2001: Una Odisea del Espacio', Stanley Kubrick elev√≥ a otra dimensi√≥n el g√©nero de ciencia ficci√≥n. En este fotograma, Dave Bowman trata de desactivar a HAL-9000.Sin olvidar 'La invasión de los ladrones de cuerpos', de Don Siegel, no fue hasta el año 1968 cuando se volvió a plantear una película de ciencia ficción con más aspiraciones que las de epatar a un público adolescente ávido de marcianos y platillos volantes. Con '2001: Una Odisea del Espacio' Kubrick reinventó el género, dotándolo de una profundidad de la que carecía. Por más que muchos se empeñen en ver en ella una película huera y grandilocuente, '2001' es la conjunción más notable que se ha producido nunca entre tres artes: el cine, la literatura –con 'Así habló Zaratustra', de Nietzsche– y la música –con la pieza homónima de Richard Strauss–. Este filme es más que una elipsis memorable; es mitología del celuloide.

Kubrick había puesto el listón muy alto en este género, pero hete aquí que llegó Ridley Scott, un director que sólo contaba en su haber con un filme ( 'Los Duelistas', basado en un relato de Joseph Conrad), y en un período de tres años rodó dos obras maestras: 'Alien, el octavo pasajero' (1979) y 'Blade Runner' (1982). Es difícil encontrar en la filmograf√≠a de algún cineasta un despegue tan fulgurante como éste, y también es difícil que a un inicio tan prometedor le suceda una trayectoria entreverada de fracasos estrepitosos ( 'La tormenta blanca' , 'La teniente O´Neill' ), películas menores ( '1492: La Conquista del Paraíso' , 'Hannibal' ) y películas que, pese a ser buenas, no están a la alturas de sus primeras creaciones ( 'Thelma y Louise' y 'Gladiator' ).

Los efectos especiales de Douglas Trumbull dieron a 'Blade Runner' una est√©tica insuperable y muy imitada.Ridley Scott se definió a sí mismo como un mercenario y, como tal, está al servicio del que más paga. Su talento está fuera de toda duda, pero su desmedida ansia pecuniaria ha sido un obstáculo para que su carrera fuera más sólida. Toda película es un producto, pues aspira a obtener unos beneficios, pero un director debe jerarquizar sus intereses en función de sus ambiciones, ya sean intelectuales, sociales o simplemente mercantiles. Scott se decantó por esta última senda, y con ello se echó a perder. No obstante, tiene un dominio del medio audiovisual tan acendrado que aún sigue siendo capaz de crear obras relevantes. Por si fuera poco, sus inquietudes –y su bolsillo, que nunca le abandona– también abarcan otros campos, como la publicidad, donde es un consumado maestro. Basta ver el anuncio que ideó para la marca Apple para darse cuenta de su prodigiosa imaginación. Conmemorando el año en que se cumplía la apocalíptica profecía lanzada por George Orwell, asestó un duro golpe a Microsoft convirtiéndolo en el Gran Hermano de la célebre fábula futurista '1984' .

'Blade Runner' es una adaptación de la novela de Philip K. Dick '¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?' a cargo de David Webb Peoples (quien tambi√©n escribir√≠a, entre otros, el gui√≥n de la genial pel√≠cula de Terry Gilliam 'Doce Monos') y Hampton Fancher. Philip K. Dick se ha hecho muy famoso en los últimos tiempos, pues sus obras han servido de inspiración a películas como 'Desafío Total' o la más reciente 'Minority Report' . Pasa por ser uno de los autores más destacados del género de ciencia ficción, junto con Ray Bradbury y Aldous Huxley. Existe unanimidad a la hora de designar a su primera novela citada como su mejor creación. No es 'Fahrenheit 451', y tampoco contiene las reflexiones filosóficas y el halo poético de su adaptación, pero es una novela muy recomendable. Desgraciadamente, Philip K. Dick nunca lleg√≥ a ver la pel√≠cula estrenada, pues falleci√≥ el mismo a√Īo de su estreno, en 1982, aunque s√≠ tuvo acceso poco antes a una copia de 40 minutos.

Aunque fuera una adaptaci√≥n de '¬ŅSue√Īan los androides con ovejas el√©ctricas?' (me cuesta imaginar una pel√≠cula con un ep√≠grafe tan largo y surrealista, dif√≠cil de retener en la memoria y nada comercial), el t√≠tulo de la pel√≠cula proviene de la novela The Bladerunner, de Alan E. Nourse, y de Bladerunner, A Movie, un ensayo cinematogr√°fico escrito por William S. Burroughs; aunque, con independencia del t√≠tulo, ninguna de estas obras presenta similitudes tem√°ticas con la pel√≠cula.

Rick Deckard practica el test de Voight-Kampff para determinar la empat√≠a del sujeto analizado y averiguar si es un replicante.Si antes hablaba de la influencia de 'Metrópolis', la de 'Blade Runner' no es menos notable. Ridley Scott introdujo la novedad de fusionar dos géneros, la ciencia ficción y el filme noir, creando así un híbrido muy sugerente, una distop√≠a futurista donde la superpoblaci√≥n y la contaminaci√≥n han hecho estragos en la sociedad multicultural. El mundo de 'Blade Runner' es un mundo globalizado, como una torre de Babel o el Jard√≠n de las delicias de El Bosco. Hay una mezcla de culturas, razas y religiones (como los hare krishna), los rascacielos que descollan en el skyline parecen zigurats o pir√°mides mayas y se habla una interlingua. Los m√°s afortunados viven en las colonias exteriores, donde los replicantes trabajan como esclavos. La narraci√≥n en primera persona, a imitaci√≥n de las novelas de Raymond Chandler o Dashiell Hammett, con la incorporación de la voz en off de Rick Deckard (Harrison Ford), dota al personaje de una introspección psicológica que, a la postre, deviene el armazón sobre el que se asienta el filme. Pero las huellas del cine negro no se quedan aquí. No falta la cl√°sica femme fatale, Rachel (Sean Young). El ambiente por el que se mueven los personajes, la ciudad de Los Ángeles en el año 2019, está impregnado de una neblina mefítica producida por la lluvia ácida. En los despachos predomina una oscuridad rasgada por los haces de luz que penetran a través de los intersticios de las persianas. Los ventiladores giran sus aspas con una cadencia tan perezosa como los movimientos de los personajes. La gabardina de anchas solapas es la indumentaria más repetida. Los personajes tienen rostros inexpresivos –el visaje que compone Harrison Ford no dista un ápice del de Humphrey Bogart en 'El halcón maltés' – y una especie de melancol√≠a, escepticismo y hartazgo vital.

No haré nada por lo que el Dios de la biomecánica me impida la entrada en su reino"- Roy Batty a Tyrell.

Otras influencias estil√≠sticas de 'Blade Runner', reconocidas por su director, son el cuadro 'Nighthawks', de Edward Hopper, y el c√≥mic 'The Long Tomorrow' ("la historieta de 16 p√°ginas m√°s influyente de la historia"), escrito por Dan O'Bannon y dibujada por Moebius, adem√°s del artista conceptual Syd Mead y de la revista francesa de ciencia ficci√≥n M√©tal Hurlant, tan influyente como lo fue H. R. Giger para los dise√Īos org√°nicos futuristas de 'Alien'.

Rick Deckard (Harrison Ford) y Rachel (Sean Young) est√°n unidos por su ef√≠mera condici√≥n vital.Analizar la estética cyberpunk de 'Blade Runner' daría para un capítulo aparte (la arquitectura decadente de los majestuosos Ennis House, de Frank Lloyd Wright, y los almacenes Bradbury de George H. Wyman, as√≠ como los efectos especiales de Douglas Trumbull o la fotograf√≠a de Jordan Cronenweth), pero eso ya lo han hecho otros antes que yo, y considero que tiene más interés discurrir sobre el significado de sus imágenes. La clave para entender esta película está en el ojo, en ese ojo que mira al espectador en el arranque del filme y en cuyo iris se ven reflejados los destellos luminosos de las explosiones que sacuden el cielo macilento de la urbe –su color azul sugiere que es el ojo de Roy Batty (Rutger Hauer)–. La importancia del ojo está subrayada por la cantidad de veces que aparece en primer plano: el ojo de los replicantes que se someten al test de Voight-Kampff , el ojo del búho de Rachel, los ojos del fabricante Chew, los ojos del Doctor Tyrell que Roy Batty hunde en sus cuencas, los ojos de Pris (Daryl Hannah) que Batty cierra en señal de dolor por su muerte, etc. Y es significativo que los replicantes siempre eligen el mismo modo de matar: hundir los pulgares hasta hacer estallar los globos oculares de su v√≠ctima. 'Blade Runner' es un tratado sobre la visión, en la línea de la 'Dioptrique' de René Descartes. El ojo procesa alrededor del 80% de la información de nuestro entorno. El ojo es señal de vida, pues cuando se bajan los párpados, o se está muerto o se está dormido –que no es sino la forma de estar muerto en vida–. A los replicantes se les escapa la vida, que es lo mismo que decir que están perdiendo la vista. Roy Batty declama en su famoso mon√≥logo:

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser... Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

La publicidad es omnipresente en el futurista (ya menos) Los √Āngeles, 2019, casi tanto como la lluvia √°cida y las luces de ne√≥n.¿Hay en la Historia del Cine una frase más profunda y que a la vez resuma con tanta claridad el sentido de la película en que se enmarca? Los ojos, que en el caso del Nexus 6 eran prestados, le sirvieron para acumular experiencias. Por medio de ellos se sintió vivo, él, que era un replicante –en la novela se les conoce con el nombre de andrillos, y en el doblaje al espa√Īol les llaman pellejudos–. Es de una belleza empírea que una lágrima pueda arrebatarte la memoria, porque, no lo olvidemos, el ojo está conectado al cerebro mediante el nervio óptico, y el recuerdo y la memoria son nuestra identidad. Sin recuerdos no somos nada. Un androide necesita de vivencias, aunque sean espurias o mistificadas, como en el caso de Rachel (la paramnesia de los replicantes). ¿Quién podría vivir sin un pasado? Resulta terrorífico pensar que un día podemos despertarnos y, de pronto, echar de ver que no sabemos quiénes somos. Los replicantes coleccionaban fotografías –Deckard era un replicante, eso huelga decirlo– porque les servían para inventar historias acerca de su vida. Por otra parte, todos tenemos la necesidad de trascender nuestra propia existencia para dejar una huella indeleble en los que nos rodean; todos necesitamos que, a nuestra muerte, se nos recuerde. Ése es el origen de todas las relaciones humanas: la amistad, el amor, el odio... Los sentimientos son los medios que tenemos a nuestro alcance para lograr que las personas que nos sobrevivan guarden un recuerdo de nosotros. Al final, todos viviremos en los recuerdos de nuestros seres queridos, en su memoria o en una fotografía ajada por el paso del tiempo.

Parece que fue el propio Rutger Hauer quien improvisó este memorable sololoquio, o elegía, durante el rodaje, y a Ridley Scott le entusiasmó de tal manera que lo incluyó, pero también parece probado que Rutger Hauer se basó en 'El barco ebrio' de Arthur Rimbaud. Las similitudes son más que evidentes: [ ... y he visto alguna vez, eso que el hombre ha creído ver! / ¡Yo he visto los archipiélagos siderales! y las islas donde los cielos delirantes están abiertos al viajero / Yo sé de los cielos que estallan en rayos, y de las trombas. / ¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras, toda luna es atroz y todo sol amargo: El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras. / ¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar! ].

El test de Voight-Kampff, o test de empat√≠a, que permite comprobar si alguien es humano o replicante en funci√≥n de sus respuestas f√≠sicas y corporales (respiraci√≥n, rubor, ritmo cardiaco, movimiento ocular) ante est√≠mulos abstractos y emocionales, tambi√©n aparece en la novela '¬ŅSue√Īan los androides con ovejas el√©ctricas?', y est√° basado en la prueba de Turing. Las matem√°ticas de Alan Turing y su trabajo pionero en el campo de la inteligencia artificial vivieron su esplendor en los a√Īos 68, con la primera generaci√≥n de computadoras, pero su test para distinguir a un humano de una m√°quina a√ļn se sigue usando, como en el famoso protocolo CATPCHA (Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart; es decir, test de Turing p√ļblico y autom√°tico para diferenciar entre m√°quinas y humanos). Cabe se√Īalar que en la novela tambi√©n se habla de otro test, menos fiable: el arco reflejo de Bonelli.

En una sociedad tan disgregada y as√©ptica y moralmente enferma donde parece que cada individuo hace su vida sin relacionarse apenas con los dem√°s, los replicantes, empero, manifiestan un comportamiento m√°s gregario y social y de hecho act√ļan como una verdadera familia. Despu√©s de todo, la relaci√≥n de Roy Batty y Pris es la m√°s afectiva y emocional (con su punto de locura), lo que, parad√≥jicamente, hace que empaticemos m√°s con ellos.

Daryl Hannah interpreta a Pris, una replicante dise√Īada para dar placer a los hombres.La maestr√≠a y singular belleza art√≠stica de 'Blade Runner' se demuestra en escenas como la de la fotograf√≠a pasada por el esc√°ner fotogr√°fico donde Deckard al fin halla, despu√©s de innumerables zooms, la prueba que buscaba: el reflejo de un replicante –Zhora (Joanna Cassidy)– en un espejo convexo al fondo de una habitaci√≥n que reproduce el famoso cuadro 'El matrimonio Arnolfini', de Jan Van Eyck. Es √©ste tambi√©n un enga√Īo √≥ptico, un trampantojo, m√°s o menos en la l√≠nea de 'Las Meninas', de Vel√°zquez, aunque en la Historia del Arte ha habido infinidad de pintores que han jugado con la perspectiva para enga√Īar al ojo, desde Zeuxis hasta Escher.

Y es que 'Blade Runner' es una película profusa en matices. La partida de ajedrez que disputan el ingeniero J. F. Sebastian (William Sanderson) y Eldon Tyrell (Joe Turkel, el barman fantasmal de 'El Resplandor' que le sirve locura en copas de whisky a Jack Torrance), y que Roy Batty, jugando con las blancas, que están en clara desventaja de dos torres y un alfil, resuelve en un jaque mate (alfil a e7) consiguiendo así el acceso a sus aposentos, es conocida como La Inmortal, y enfrentó a Adolf Anderssen y Lionel Kieseritzky en la ciudad de Londres en 1851. Es inevitable rememorar aquella indeleble secuencia de 'El séptimo sello', de Ingmar Bergman, con la Muerte jugando al ajedrez. El hijo pródigo va al encuentro de su demiurgo como un monstruo de Frankenstein desconsolado y vengativo. Quiere robar el fuego de los dioses, aquél que devuelve la vida a los hombres, al igual que hiciera el titán Prometeo (y el Nexus 6 es un titán). El tablero de ajedrez es su metáfora. Ha conseguido eliminar todos los trebejos y quiere ser el peón que se corone en Reina. En otras palabras, busca la inmortalidad. Pero su creador se la niega con unas palabras que son tan crueles como poéticas.

La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo, y t√ļ has brillado mucho" -Tyrell.

Aunque no le tratan con mucha familiaridad, sino, más bien, con la coacción propia del miedo, entre los replicantes y J. F. Sebastian (que vive en la más absoluta y alienante soledad, tan sólo rodeado por una comitiva de humanoides biónicos a los que considera sus amigos) se establece un vínculo, el vínculo de la fugacidad de su existencia. Y es que Sebastian padece el síndrome de Matusalen, que le hace envejecer a ojos vista.

La importancia de los animales, a los que se considera casi extinguidos, est√° subrayada en 'Blade Runner', si bien no tanto como en la novela. Gaff, por ejemplo, hace animales de papiroflexia, como una gallina, y J. F. Sebastian tiene un tablero de ajedrez con figuras de animales, sobre todo de aves. Tambi√©n est√°n el b√ļho artificial de Rachel y la serpiente de Zhora, adem√°s de las avestruces, animal que ans√≠a comprar el Deckard de la novela en su cat√°logo Sidney.

Las referencias bíblicas en 'Blade Runner' son abundantes. Hay algunas muy palmarias, como el Creador y el hijo pródigo, la serpiente y el Edén, o el Paraíso perdido, así como la paloma blanca que simboliza el Espíritu Santo, e incluso el citado síndrome de Matusalén. Y luego hay otras más sutiles, como ese clavo que Roy Batty se incrusta en la mano cuando empieza a notar los primeros síntomas de entumecimiento y parálisis (el dolor le hace sentirse vivo), y que bien podría ser una analogía de los clavos de Cristo durante la crucifixión.

El replicante Nexus 6 Roy Batty (Rutger Hauer) se apresta a despedirse de su cazador, Rick Deckard, con su famoso epitafio.'Blade Runner' es uno de esos extraños casos en que un reparto no muy destacado se pone de acuerdo para conseguir la interpretación de su vida. En este sentido, mención aparte merece Rutger Hauer, que nos impresionó a todos con su caracterización del prócer Roy Batty. Su porte hiperbóreo y majestuoso, con esa expresión de melancolía y crueldad, nos ha brindado secuencias inmarcesibles como cuando recita a William Blake o cuando salta el precipicio que le separa de Deckard con una nívea paloma oprimida al pecho, y cuyo vuelo en libertad simboliza la migración de su alma y la liberación del detective. No obstante, siempre se le recordará por su epitafio, por esa célebre frase que todos los amantes del cine conocen de memoria. Después de 'Blade Runner' trabajó en un par de películas de una calidad aceptable: 'Los señores del acero' y 'Lady Halcón'. A partir de ahí, sólo ha intervenido en películas de medio pelo o productos televisivos grises y adocenados.

Sean Young ha tenido una trayectoria paralela. En su caso, ni siquiera se puede decir que participara en ninguna película digna. Su relaci√≥n con Harrison Ford fuera de la pantalla era p√©sima y cortante. Se las vieron y se las desearon para filmar las secuencias m√°s rom√°nticas, aqu√©llas que inclu√≠an besos.

Harrison Ford ha sido el que ha tenido una carrera más brillante, pero más por el nombre de las películas en las que ha intervenido que por sus interpretaciones. Sin lugar a dudas, Rick Deckard fue el personaje que marcó su vida profesional.

Hay una an√©cdota curiosa en torno a la √≠nclita obra de Ridley Scott y la publicidad que en ella se exhibe. Es lo que se conoce como la maldici√≥n de 'Blade Runner'. A pesar de que la pel√≠cula ha soportado bien el paso del tiempo (si bien el a√Īo 2019 ya est√° la vuelta de la esquina, y no se parece en nada a como lo describe; m√°s o menos lo mismo que le sucedi√≥ a '2001: Una Odisea del Espacio', que se qued√≥ en distop√≠a), las marcas anunciadas en los imponentes globos dirigibles y en las inmensas pantallas de ne√≥n sufrieron grandes p√©rdidas o desaparecieron despu√©s de su estreno. √Čste fue el caso de Atari, marca puntera de videojuegos por aquel entonces, y para la que trabajaron nombres ilustres de la inform√°tica como Steve Jobs o Steve Wozniak, como tambi√©n de la compa√Ī√≠a a√©rea Pan Am, de Cuisinart, de Bell System, de RCA (Radio Corporation of America), de KOSS Corporation e incluso de Coca-Cola, que poco a√Īos despu√©s sac√≥ al mercado su nueva f√≥rmula, New Coke, que devino en sonado fracaso.

Y los ángeles ígneos cayeron. Profundos truenos se oían en las costas ardiendo con los fuegos de Oro" -Roy Batty, citando a William Blake.

La secuencia del sue√Īo del unicornio cambia el significado de 'Blade Runner', pues sugiere que Rick Deckard es un replicante.El √©xito a posteriori de 'Blade Runner' motiv√≥ que en 1992 apareciera la versi√≥n del director, el Director's Cut, con el supuesto montaje final que hubiera deseado darle a la pel√≠cula Ridley Scott si la Warner se lo hubiera permitido. Las diferencias no son muchas, pero s√≠ muy significativas. Por un lado, se suprime la voz en off de Deckard, pero m√°s importante a√ļn que este detalle es el inserto de la secuencia del sue√Īo del unicornio (que, pese a los insistentes rumores que circulan por la Red, no pertenece a 'Legend', la siguiente pel√≠cula de Ridley Scott) lo que, unido al origami que deja Gaff (Edward James Olmos) a la entrada de su apartamento, deja bien a las claras que √©ste conoce sus recuerdos implantados y que, en consecuencia, Deckard es un replicante. Este Director's Cut tambi√©n elimina ese √ļltimo plano happy ending rescatado del ingente metraje de 'El Resplandor' donde se ve, o se intuye, a Rick y a Rachel escapando en un coche a trav√©s de una serpenteante carretera que atraviesa los bosques. En esta versi√≥n del director la pel√≠cula acaba cuando se cierran las puertas del ascensor, dejando la suerte de sus protagonistas en el aire.

Hay bastante controversia en torno a si Deckard es un replicante, en parte porque Ridley Scott siempre se ha mantenido herm√©tico y renuente a resolver las dudas (aunque, tras tantos an√°lisis y visionados, pocas dudas quedan ya). Como dec√≠a, el detalle del unicornio de papiroflexia despeja muchas inc√≥gnitas, pero, incluso en el primer montaje hay muchas pistas que, en efecto, nos hacen pensar que Deckard es el m√°s cainita de los replicantes. Aparte de por el hecho de vivir solo, como en un aislamiento o retiro espiritual, y rodeado de fotos, algunas muy antiguas, que decoran su piano, cuando su antiguo jefe Bryant (Emmet Walsh) le informa de que hubo una fuga de 6 replicantes a los que hay que retirar (aunque, a√Īade luego con una mueca sard√≥nica, dos murieron electrocutados al intentar acceder a la Tyrell Corporation) y le asigna el caso, y m√°s tarde vemos c√≥mo van cayendo uno a uno (Zhora, Leon, Pris, Roy Batty), al final faltan dos para completar la lista, y esos dos son, previsiblemente, Rachel y Rick. Pero hay m√°s. En un momento dado, en el apartamento de Deckard, Rachel le pregunta: "¬ŅTe has hecho alguna vez el test de Voight-Kampff?", a lo que √©l responde con un elocuente silencio. Incluso en el plano visual hay pistas, como ese reflejo rojo que en alg√ļn momento aparece en los ojos de todos los replicantes, y m√°s en Rachel.

Como queda dicho, no obstante la importancia que tienen el ojo y la mirada en 'Blade Runner', Deckard no se ve a sí mismo, ignora su condición. Es como un personaje sacado de la tragedia griega (verbigracia: 'Edipo Rey') que desconoce la máxima "Nosce te ipsum". Y las resonancias trágico-helenísticas no acaban ahí: Tyrell es castigado por su hybris, por ese orgullo desmesurado con que trata a su hijo, Roy Batty, quien se convierte a la postre en su Némesis. Ridley Scott juega bien con la confrontación que se establece entre lo que conocen los personajes y lo que conoce el espectador, que aquí dista mucho de ser equidistante.

Una pregunta que podemos hacernos es: ¬Ņpor qu√© Roy salva a Deckard? Ciertamente, no parece que fuera por compasi√≥n. Se puede interpretar de muchas maneras, pero yo creo que √©l sabe que su muerte es inmimente y antes de fenecer quiere tener un confidente (y no tiene otro mejor a mano) a quien contarle lo que ha visto, lo que ha sido, lo que ha vivido, para as√≠ sobrevivir en su recuerdo ‚Äďpor muy vicaria y adventicia que sea esta existencia, es la √ļnica a la que podemos aspirar‚Äď y no desaparecer del todo. Es como gritar a la sorda eternidad: "Yo exist√≠".

L√°stima que ella no pueda vivir, pero ¬Ņqui√©n vive?"- Gaff.

Rachel (Sean Young) es la femme fatale que no puede faltar en una película de cine negro como 'Blade Runner'.Es curioso pensar en cómo las novelas y las películas que se adelantan al futuro aciertan en unas cosas, e incluso van más allá, anticipándose a lo que está por venir con una presciencia asombrosa, siendo sus autores realmente unos visionarios, y cómo en otras muchas desbarran y se quedan atrás. En 'Blade Runner' la ingeniería genética está muy avanzada, como también la exploración y la colonización del espacio, y hay vehículos voladores (spinners) que surcan los cielos de luces, pero, en cambio, las telecomunicaciones están en una fase muy primitiva si las comparamos con nuestra sociedad actual. Nadie tiene un simple móvil, y lo más sofisticado que se puede encontrar es una videoconferencia. La Ley Antitabaco no existe, y como en toda película adscrita al cine negro, fumar es casi un requisito del guión. También es llamativo cómo el tiempo engulle a las creaciones que un día fueron modernas y las vuelve antiguas y ucrónicas. Ya le ocurrió a '2001: Una Odisea del Espacio', cuyas predicciones sobre los viajes espaciales y la inteligencia artificial fueron abortadas por la realidad, con una evolución mucho más lenta de lo que se esperaba, y pronto le ocurrirá también a 'Blade Runner'. Es como la paradoja de Aquiles y la tortuga, lo que yo denomino "ser subsumido por la arqueología del instante".

No podía acabar esta crítica –que más aparece un ensayo– sin hablar de la música que acompaña a las imágenes de esta cult movie. Vangelis compuso para 'Blade Runner' una de las mejores bandas sonoras de la Historia del Cine. Los sintetizadores consiguen envolvernos en una ambientaci√≥n futurista y en una atm√≥sfera cargada y opresiva, a la par que melanc√≥lica. Por otra parte, nunca un saxofón sonó tan bien como en el 'Love Theme' que se oye cuando Deckard está sentado frente al piano con la mirada ausente. El 'End Title' es famoso, entre otras cosas, porque sirvió a Informe Semanal de sintonía. Vangelis y Scott volvieron a juntarse unos años más tarde en '1492: La Conquista del Paraíso' , y, una vez más, el compositor heleno creó una obra sublime. En una edici√≥n posterior, al socaire del Director's Cut remasterizado, se incorporaron fragmentos con di√°logos de la pel√≠cula y piezas in√©ditas como la maravillosa 'Rachel's song'.

'Blade Runner' fue un estrepitoso fracaso en su día. Los críticos la vapulearon y el público le dio la espalda. Es el vivo ejemplo de que lo valioso sólo es aceptado años después de su estreno. Hoy en d√≠a, ¬Ņqui√©n no ha o√≠do alguna vez aquello de "Los √Āngeles, 2019"? Es un exordio casi tan celeb√©rrimo como "En una galaxia lejana, muy lejana". Para quien esto firma, 'Blade Runner' es, sin ningún género de dudas, una de las tres mejores películas jamás realizadas.

Tal derroche de poes√≠a ten√≠a que dar alg√ļn fruto. √Čste es el poema que compuse en homenaje a 'Blade Runner'.

Unicornio de papel

L√°stima que ella no pueda vivir, pero ¬Ņqui√©n vive?

Llamas en los ojos.
El azul relampaguea en la mirada
y la metrópoli se alza fulgurante
como una pir√°mide maya
o un protervo zigurat
en el fuego perpetuo de la noche.
El sue√Īo acucia al sue√Īo
y el miedo acurruca los temblores
de los dedos.
Y no queda tiempo.
Y no sangran los pu√Īos
los amargos clavos del recuerdo.
La muerte está próxima a expirar
y el b√ļho nos contempla
con su ojo biónico, esclavo
de su propio mirar.
Llegada es la hora del lobo,
del ritual de la carne,
del hijo pródigo.

Y llueve.

El mundo se revela
como la cara sucia de un √°ngel
ba√Īado por la luz oxidada
de la noche elíptica.
Píldoras estroboscópicas,
Coca-Colas y biblias de neón
se inmolan en el furioso altar de la genética,
en el orzuelo fluorescente del ocaso,
en el santuario descarnado
de ese dios de la biomec√°nica
que fabrica juguetes sin alma
y esqueletos despojados
de la impostura de la carne,
del artificio de la sangre,
del don de la memoria,
mientras la retina inmaculada danza
su consideración intempestiva.

Hay una indigencia suburbana
enamorada de su fealdad,
un cielo mefítico que amalgama
las nubes proscritas
con su √°cido secular
y una lumbre de detritos
en el légamo racial.
La felicidad es una colonia exterior.

Los ángeles ígneos han caído ya del cielo
tras su efímera y titánica ascensión.
La luz, esa luz del heliotropo, se bifurca
donde el ojo hipnotiza a la serpiente
y las lega√Īas son escamas sint√©ticas.

Y no deja de llover.

Quieres recordar tu infancia,
aquella picadura de avispa
o el gal√°pago tumbado al sol,
en el desierto,
patas arriba,
que lucha en vano por enderezarse,
y no la recuerdas. Tus recuerdos,
alguien te lo dijo una vez, son réplicas
exactas de algo que nunca sucedió,
un implante cruel en la memoria
que te devora como la chispa furiosa
que revela el subterfugio de la foto
y su historia apócrifa.

Quid est veritas?
Nihil novum sub sole.

Todo lo que es y se sabe,
o se sabe habiendo sido,
consciente, real, inmanente,
efímero,
se duele de su no ser
o de no haber sido m√°s.
Somos a través del dolor
y sin dolor no seríamos.
Dolor de finitud,
grito, llanto, alarido, aullido,
llaga abierta del destino.
Un bosque de sangre
dentro del ascensor
o un tejado
desde donde dar el gran salto
a lo desconocido.

Inminente.

Aunque estés escondida tras el blanco
mural de los ojos,
puedo oír tu respiración contenida
y ese querer cerrarse de los p√°rpados
develados por el misterio
en la geometría bulliciosa de esta noche
atestada de colores y figuras
y espejos rotos.

Hay animales que reptan
por la morfolog√≠a brumosa del sue√Īo,
que narcotizan con la impune
sensación del beso la luz convulsa
de los escaparates epilépticos
y que arrancan las u√Īas
y desgarran la piel
con su balística invidente
de sem√°foro en rojo.

Don't walk.

Corres, te sacudes las distancias
con el polvo cifrado en los bolsillos
y sales al encuentro de lo que nunca fue,
t√ļ, criatura abandonada,
divina creación expulsada del Edén
que no obedeces la voz tir√°nica del amo,
ominoso rayo dorado
que te sublevas a ese demiurgo
que te hizo para no durar.

Hybris.

Corres, quieres escapar, robar
el fuego sagrado de los dioses,
ser impermeable, ser inmortal,
pero la lluvia siempre te da caza
sin ninguna deportividad.

La pupila se dilata
y se adensa el iris
en la rojez de sus capilares
y hasta los humanos
‚Äďellos los primeros‚Äď
carecen empatía.

Has visto cosas, sí,
cosas que nadie creería,
¬Ņpero qu√© importancia tiene eso ahora?
A nadie le importa,
porque lo que eres
y lo que has visto
morir√° contigo
cuando tus ojos se cierren
y la paloma emprenda el vuelo,
por fin libre.

Muriendo el sol,
mueren los ojos,
muere todo lo que te vio
o lo que fue por ti visto,
la luz convaleciente,
el brillo genuino.

Y mientras vas muriendo,
sin sospechar que nunca estuviste vivo
o qué significa siquiera estar vivo,
se te ocurre que la memoria es tan flexible
como un unicornio de papel
que dobla sus esquinas al tiempo,
y que la muerte, esa muerte
que adivinas entre l√°grimas,
esa muerte que se pierde en la lluvia
como un naufragio pirotécnico
o un acertijo inescrutable,
te ha ganado la partida.

Alfil a e7.
Jaque mate.

Secuencia "Tears in rain"

Tags: Blade Runner, Ridley Scott, Philip K. Dick, Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Rick Deckard, Roy Batty, Nexus 6, replicantes, Vangelis, test de Voight-Kampff, Metrópolis, 2001: Una odisea del Espacio.

subir

√ďscar Bartolom√©

Sobre El Parnasillo

Sobre El Parnasillo
El Parnasillo es una p√°gina cultural con un recorrido de m√°s de 10 a√Īos donde podr√°s leer cr√≠ticas cinematogr√°ficas y an√°lisis f√≠lmicos y de series de televisi√≥n.
Con el tiempo también fui dando cabida a otros géneros literarios como el relato, los aforismos y la poesía, hasta convertirse en la plataforma o revista multicultural que es hoy en día.
Ir Arriba