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Aforismo

Series de televisión
Póster de 'The Leftovers', serie de Damon Lindelof basada en la novela homónima de Tom Perrotta.

'The Leftovers', serie de Damon Lindelof sobre la novela de Tom Perrotta y con música de Max Richter

The Leftovers’ ha puesto fin a su segunda temporada, y a la espera de que HBO confirme la tercera (cruzo los dedos), cosa que no resultará fácil dado sus bajos índices de audiencia, es un buen momento para analizar todo lo que nos ha deparado esta grandísima serie. (*)

La Ascensión deja a toda la sociedad paralizada y rota de dolor, como a la desconsolada Nora Durst.Bajo una premisa fantástica (140 millones de personas, el 2% de la población mundial, desaparece misteriosamente un 14 de octubre, lo que se conoce como ‘La Ascensión’), ‘The Leftovers’ es, antes que una historia cult o postapocalíptica, una narración muy humana que explora la psicología de unos personajes devastados por un acontecimiento inexplicable que desgarra drásticamente sus frágiles existencias. Damon Lindelof, su creador, conocido por pergeñar la popular ‘Lost’, no trata en ningún momento de explicarnos por qué ocurrió algo tan insólito y difícil de aceptar; sólo le interesa mostrarnos las consecuencias y las reacciones de una sociedad a la que le cuesta asumir la pérdida y que está en un duelo perpetuo y en conflicto permanente entre quienes quieren pasar página y rehacer sus vidas y quienes se empeñan en hacer recordar a los demás la tragedia (la secta conocida como los Culpables Remanentes, caracterizada por la mudez de sus acólitos, sus ropajes blancos y el nada saludable hábito de fumar). Lindelof siembra la duda en nosotros y nos deja estupefactos ante el colosal impacto del evento, y a partir de ahí, al igual que sus desnortados personajes, entramos en estado de shock y vamos dando tumbos al son de la elíptica narrativa. Creo que esto es un acierto, dejar espacios en blanco a la imaginación del espectador, no resolver todos los misterios de buenas a primeras (el tema que suena en los créditos iniciales de la segunda temporada se titula, no en balde, ‘Let The Mystery Be’, de Iris DeMent). De este modo también se acrecienta el suspense y el guión se vuelve imprevisible, y es que en ‘The Letfovers’ nunca puedes anticiparte a los acontecimientos, no sabes cómo reaccionarán los personajes, tan desvalidos y desamparados como nosotros, o qué cariz tomarán los hechos. Al mismo tiempo, los toques fantásticos –muy dosificados y comedidos–, sin caer en la ciencia ficción más clásica, logran una ambientación muy onírica, casi de pesadilla, acercándose al fascinante universo de David Lynch, entre lo grotesco y lo sobrenatural. En ese sentido, Mapleton y Jarden se parecen sobremanera a Twin Peaks (incluso hay unos gemelos un tanto cómicos y estrafalarios amigos de Jill). El punto de ebullición de este realismo mágico tiene lugar en el aclamado capítulo ‘International Assassin’, cuando Kevin Garvey se enfrenta a sus demonios personificados en la figura de Patti Levin, la líder de los Culpables Remanentes que le hace la vida imposible incluso después de muerta, y con quien mantiene unos diálogos donde se mezcla lo trágico y lo cómico, lo absurdo y lo metafísico, creando así una gran tensión dramática.

El reverendo Matt Jamison tiene una fe indeclinable y confía en que en Jarden habrá un milagro que despierte a su mujer.‘The Leftovers’ está basada en la novela homónima de Tom Perrotta, quien también ejerce de guionista junto a Damon Lindelof. Cabe reseñar que sólo la primera temporada se ciñe a la novela, y que es precisamente en la segunda, con guiones enteramente originales, donde la serie ha dado un gran salto de calidad, si bien desde el principio se movió en una línea de excelencia. En la dirección aparecen nombres egregios como el de Mimi Leder o Peter Berg.

Que ‘The Leftovers’ es misteriosa e imprevisible a partes iguales queda patente en secuencias antológicas y desconcertantes como el arranque del primer capítulo de la segunda temporada, ‘Axis Mundi’, el eje del mundo, una introducción prehistórica donde tampoco faltan la muerte, los terremotos y las sorpresivas apariciones. La potencia dramática de esta obertura, con el parto natural entre las rocas, el veneno de la serpiente y el bebé es supina.

Otro acierto de ‘The Leftovers’ es consagrar capítulos enteros a narrar las cuitas y desventuras de cada uno de sus personajes: Kevin, Nora, Matt, Laurie, Megan, Tommy… En especial, los capítulos dedicados al reverendo Matt Jamison y su mujer en coma Mary son excepcionales, en gran medida debido a la soberbia interpretación de Christopher Eccleston. Su fe inquebrantable y su derroche de energía, a prueba de bombas, son contagiosas. Nadie como él cree en ese Milagro que se dice que alberga Jarden, Texas, el único pueblo incólume a la Ascensión (el Edén), y centro de peregrinaje de turistas, curiosos y de una caterva de individuos de baja ralea que aguardan su ocasión de acceder a la feliz población en la Reserva Natural Miracle, convertida a la postre en una suerte de Sodoma y Gomorra. La superchería en torno a Jarden es tal que ni siquiera faltan un quiromante y un estilita.

Kevin Garvey (Justin Theroux) vive atormentado por la presencia fantasmagórica de Patti Levin, la líder de los Culpables Remanentes.Aunque, como he dicho, ‘The Leftovers’ es una trama coral donde se nos ofrecen diferentes puntos de vista, en ocasiones incluso los mismos hechos vistos y contados por distintos personajes en una simultaneidad que también abunda en esa impronta feérica, el protagonista es el jefe de policía Kevin Garvey, interpretado por Justin Theroux, ahora en el candelero por su boda con Jennifer Aniston. Da la casualidad de que Justin Theroux se dio a conocer al gran público de la mano de David Lynch en la conspicua ‘Mulholland Drive’, y más tarde le pudimos ver en series como ‘A dos metros bajo tierra’. Su interpretación es sobresaliente, en especial su cara de desconcierto ante los extraños sucesos que le sobrevienen, su sonambulismo suicida y las apariciones que le acosan.

A Justin Theroux le acompañan otros actores como Carrie Coon, en el papel de la desconsolada Nora Durst, Amy Brenneman (Laurie), Liv Tyler (la indescifrable Megan) y Ann Dowd, quien merece una mención especial por su interpretación de la cáustica y desquiciante Patti Levin en esta segunda temporada. Juntos forman una pareja de lo más extraña. Los Murphy, vecinos de los Garvey en Jarden, contribuyen lo suyo a enturbiar ese ambiente ya bastante tenso y crispado, y más tras la desaparición de su hija Evie en la que Kevin está, sin pretenderlo, involucrado (una vez más, las huellas dactilares).

Laurie y Tom se proponen liberar a los Culpables Remanentes de la secta, pero no les sale bien.Algo que me fascina de ‘The Leftovers’ son los pequeños detalles en forma de sospechoso pastel de bienvenida que cambia de manos sin saber en cuáles acabará, el estridente canto del grillo que vuelve loco a John Murphy –¿alguno de vosotros pensó en la mosca de Walter White?– o los pájaros enterrados en cajas de zapatos que contienen un marcado simbolismo y una no menos alambicada poesía. Con eso y con todo, uno de los puntos fuertes de ‘The Leftovers’ es, qué duda cabe, su magnífica banda sonora, donde destaca por derecho propio el compositor Max Richter, autor del tema que abre los créditos iniciales de la primera temporada. ‘The Leftovers’ no sería la serie que es, ni lograría el mismo efecto dramático, sin el concurso de su escogida y selecta música. Pero además de Max Richter, hay otras piezas musicales que suenan repetidas veces y que también ayudan a crear esa atmósfera inquietante y turbia: una versión para piano de la ínclita ‘Where is my mind?’, de The Pixies, oída en películas tan variopintas como ‘El club de la lucha’ y ‘Las vidas posibles de Mr. Nobody’, y en series como la muy reciente ‘Mr. Robot’, entre otras; la adaptación para violonchelo que hizo Apocalyptica del ‘Nothing Else Matters’ de Metallica; ‘Magic’, de Olivia Newton-John; ‘Let Your Love Flow’, de The Bellamy Brothers; ‘Ne me quitte pas’, en la voz de Nina Simone; o El coro de esclavos Va Pensiero de ‘Nabucco’, de Verdi, que suena constantemente, de forma machacona, en el mencionado capítulo ‘International Assassin’, como en un bucle infinito: el despertar en la bañera, el guardarropa, la televisión, el timbre y la visita inesperada. Y qué decir de la resurrección auspiciada por un karaoke en forma de ruleta de la fortuna.

A quien no le desagraden las series de ritmo pausado y lento desarrollo, que se toman su tiempo para ser contadas y que resuelven menos interrogantes de los que plantean, encontrará en ‘The Leftovers’ una fuente de entretenimiento y fruición, y mucho, pero que mucho placer estético.

*(Mientras escribía este análisis HBO confirmó que ‘The Leftovers’ tendrá una tercera y última temporada. A veces los milagros ocurren.)

Banda sonora de Max Richter

Tags: The Letfovers, Damon Lindelof, Max Richter, Tom Perrotta, Justin Theroux, Kevin Garvey, Carrie Coon, Nora Durst, Christopher Ecclestone, Matt Jamison, Patti Levin, Culpables Remanentes, Jarden, Mapleton, David Lynch.

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Óscar Bartolomé

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