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Aforismo

Series de televisión
Póster de 'The Office' (US), adaptación de la serie creada por Ricky Gervais con Steve Carell como Michael Scott y Rainn Wilson como Dwight Schrute

The Office (US), adaptación de la serie británica creada por Ricky Gervais con Michael Scott y Dwight Schrute

Cuando hablamos del género televisivo mockumentary, o falso documental, es inevitable pensar en ‘The Office’, una de las mejores comedias de los últimos tiempos. Aquí hablaré de la versión americana, por ser la que mejor conozco, y la que más temporadas tiene, aunque de todos es sabido que está basada en la serie homónima creada por Ricky Gervais –que hace varios cameos parodiándose a sí mismo– y Stephen Merchant para la BBC. En EE.UU. fue el productor ejecutivo y guionista Greg Daniels quien se encargó de adaptarla para la cadena generalista NBC.

Michael Scott, Dwight Schrute, Jim Halpert, Pam Beesley y Ryan Howard, los personajes principales de 'The Office'.Pocas series han notado tanto la ausencia de su actor principal como ‘The Office’ –me viene a la memoria ‘Spartacus’ tras el fallecimiento del malogrado Andy Whitfield– cuando se marchó el histrión Steve Carell, el insoportable y al mismo tiempo entrañable jefe de Dunder Mifflin Michael Scott. Eso ocurrió al final de la séptima temporada, y de ahí en adelante la serie empezó a perder toda su gracia. En realidad, su declive comenzó mucho antes, cuando la compañía papelera de Scranton (Pensilvania) fue absorbida por Sabre. En este caso, dos actores ilustres como la omnipresente Kathy Bates –ahora en ‘American Horror History’– y el físicamente desmejorado James Spader no contribuyeron nada a levantar la serie. Podría ir aún más lejos y afirmar que la decadencia de ‘The Office’ empezó con el creciente protagonismo de Holly Flax (Amy Ryan), el amor imposible de Michael Scott que finalmente propició su salida de Dunder Mifflin y también de la serie. Holly siempre me resultó antipática, un mimo forzado del propio Michael, la típica arribista que para congraciarse con su jefe le ríe todas las ocurrencias y le imita en todos sus gestos, incluso en la forma de hablar. A propósito, la actriz Amy Ryan apareció durante un tiempo en ‘The Wire’ como la novia de Jimmy McNulty.

Michael Scott es el alma de ‘The Office’. Todo, absolutamente todo, está supeditado a él, a su lucimiento, a sus bromas de mal gusto y a su cáustico sentido del humor; que, por paradójico que parezca, también es ingenuo y naíf. Michael es un personaje en el más amplio sentido de la palabra, un niño grande, mezquino y caprichoso. Es pueril, egoísta, engreído y narcisista y tiene una visión de sí mismo que poco o nada se corresponde con la realidad. Por momentos se hace odioso, pero lo que tiene de repulsivo también lo tiene de adorable. Desde luego, no es un jefe al uso; tiene más de bufón o de caricato, pero, pese a todo, sabe ejercer de líder y ganarse la estima de sus trabajadores, por más que en ocasiones les falte al respeto con bromas pesadas sobre su físico o su edad, como haría un niño. El capítulo del baile en el barco es tronchante.

El humorista Steve Carell interpreta a Michael Scott, el jefe de 'The Office'.Pero si hay un personaje desternillante en ‘The Office’, aparte de Michael, ése es Dwight Schrute, el asistente del mánager regional y granjero amante de la remolacha en sus ratos libres. Rainn Wilson, el actor que interpreta a Dwight, es una cara muy conocida de la televisión norteamericana, y no sé si debido a su peculiar fisonomía siempre le dan papeles de excéntrico y rarito, como su personaje Arthur en ‘A dos metros bajo tierra’, tan freak como el propio Dwight, aunque menos competitivo y ladino, o su breve aparición como crítico de cine y bloguero despiadado en ‘Entourage’. La verdad es que su rostro rubicundo y su físico desaliñado ya le predisponen a la excentricidad. Dwight Schrute es el perfecto ejemplo de secundario que le roba planos al protagonista, y siendo el protagonista Michael Scott, eso tiene un mérito incuestionable. Sin embargo, cuando Steve Carell abandonó la serie, se hizo patente que todo giraba a su alrededor, pues incluso Dwight perdió su chispa habitual, como si estuviera incompleto o desubicado. Lo que más gracia hace de Dwight, de su extravagante e insólita personalidad, es que se toma tan en serio a sí mismo que resulta sumamente fácil engañarle. Eso es algo que Jim aprovecha para tomarle el pelo. Por lo demás, es el arquetipo de advenedizo que haría cualquier cosa con tal de llegar a lo más alto, y que hace del peloteo y de la adulación una forma de vida.

Dwight llegó a adquirir tanta importancia que los guionistas de ‘The Office’ se plantearon la posibilidad de hacer un spin-off centrado en su famosa granja, donde vive con su no menos excéntrico primo Mose. Esta secuela se iba a titular, como no podía ser de otra manera, ‘The Farm’, pero al final no llegó a ver la luz y se perdió en el baúl de los proyectos desechados (sí se le dedicó el 17º episodio de la 9ª temporada, un backdoor pilot en toda regla). En mi opinión, y por mucho que me guste el personaje, dicha serie estaba abocada al fracaso, pues como quedó demostrado en ‘The Office’, Dwight sin Michael no tiene ni la mitad de su gracia.

Rainn Wilson interpreta al excéntrico Dwight Schrute, el personaje más disparatado de la serie.Como he puesto de manifiesto, Michael Scott y Dwight son los grandes animadores de la compañía papelera Dunder Mifflin, pero están secundados por un buen número de personajes hilarantes que también mueven a la carcajada. En orden de importancia, Jim Halpert (John Krasinski) y Pam Beesley (Jenna Fischer) son los más destacados, y los encargados de poner la nota romántica, con esa relación que parecía llamada a cumplirse pero que tarda tanto tiempo en consolidarse, pero no son ellos precisamente los más cómicos, sino, antes bien, los más serios y descafeinados, sobre todo Pam, quien, especialmente cuando deja de ser recepcionista y pasa a ser vendedora y luego se queda embarazada y tiene una hija con Jim, se vuelve de lo más insulsa. Jim, en cambio, es el tipo apuesto que a todo el mundo cae simpático (bueno, menos a Dwight, con quien tiene sus rencillas), y sus miradas a cámara cuando Pam y Roy están juntos son de lo más expresivas.

Mucha más gracia tienen Kevin Malone (Brian Baumgartner), con ese corpachón y esa forma de hablar como de Monstruo de las galletas –con perdón, a veces parece retrasado, y cuando Holly llega a la oficina se hacen bromas a ese respecto–, y el huraño Stanley Hudson (Leslie David Baker), que siempre tiene una mala contestación para Michael mientras hace sus crucigramas o sus sudokus. Los demás, Phyllis, Angela, Óscar, Meredith, etc., quizá no protagonicen tantos momentos estelares, pero entre todos forman un gran equipo. Luego hay tres casos curiosos, que son B. J. Novak, Mindy Kaling y Paul Lieberstein, quienes, siendo originalmente guionistas, también interpretan personajes dentro de la serie: el arrogante y trepa Ryan Howard, que empieza como becario y logra ascender –temporalmente, eso sí– a gerente; su inseparable novia, la pizpireta y vanílocua Kelly Kapoor; y el apocado Toby Flenderson, responsable del área de Recursos Humanos y objeto de la ira de Michael. La personalidad gris y timorata de Toby contrasta notablemente con el desparpajo y la falta de vergüenza de Michael, y juntos nos brindan algunos momentos memorables. Da pena ver cómo el pobre Toby quiere ganarse el respeto y la simpatía de Michael mientras él le trata como basura. La verdad es que su cara mueve a lástima.

Un caso curioso es el del estrafalario Creed Bratton, el senior de la oficina, de quien ni siquiera se sabe bien en qué trabaja (¿control de calidad?). Actor y personaje se llaman igual. Phyllis, Angela y Óscar también comparten nombre en la realidad y en la ficción.

Gran parte del reparto de 'The Office', con Óscar a la cabeza.Andy Bernard (el cómico Ed Helms) y Karen Filipelli (Rashida Jones), novia despechada de Jim, se incorporan al grupo cuando la oficina de Scranton absorbe a la de Stamford, pero sólo Andy se queda como fijo en la plantilla. Su personalidad fuerte y competitiva hace que choque de inmediato con Dwight, su némesis, con quien pelea por el amor de Angela, pero el personaje de Andy acaba siendo una caricatura de lo que era. No hay explicación posible para que alguien que empieza siendo irascible y violento –y que, de hecho, a causa de su temperamental carácter tiene que asistir a un curso de manejo de la ira–, luego, sin más ni más, se transforme en un pusilánime cantarín de coro que no se atreve a declararse a Erin, la nueva recepcionista.

Para concluir este repaso por ‘The Office’, diré que es una comedia digna de ver, que seguro que te hará reír y que por momentos también te enternecerá, pero le sobraron la octava y novena temporadas, totalmente prescindibles. Para cualquier serie es difícil mantener el interés durante tantos años, y ‘The Office’ ha sido una serie muy longeva.

Tags: The Office, Steve Carell, Michael Scott, Rainn Wilson, Dwight Schrute, Ricky Gervais, Jim Halpert, John Krasinski, Jenna Fischer, Pam Beesly, Kevin Malone, Stanley Hudson, Ed Helms, Andy Bernard, mockumentary.

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Óscar Bartolomé

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